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OLIVA SABUCO (1562 - post.1609)

© 2008 Ricardo González López

 

 

1.- LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL

 

Las primeras referencias a documentos relacionados con Oliva Sabuco las encontramos en Fray Estevan Pérez de Pareja, que menciona en 1740 las partidas de nacimiento de Oliva y de varios de sus hermanos. También refiere la existencia de una escritura de censo a favor del Cabildo Eclesiástico de Alcaraz, que fue otorgada por el bachiller Sabuco en 1585, avalado por Acacio y Oliva. Después del padre Pareja, transcurrieron más de cien años hasta que José María Muñoz Ferrón transcribió en 1853 la partida de bautismo de Oliva íntegra.

En 1888, Octavio Cuartero no ha hallado ningún nuevo documento, por lo que se dedica a especular: Faltan antecedentes para conocer la historia del matrimonio de Doña Oliva Sabuco y D. Acacio de Buedo; y no debieron tener sucesión, ó la tendrían en otro domicilio que el de Alcaraz; y ella debió morir joven, porque después de estas obras no escribió ninguna.

En 1900 Marco Hidalgo publicó la proclama parroquial del matrimonio de Oliva y Acacio de 1580. En su siguiente obra de 1903, Marco Hidalgo anuncia el descubrimiento del testamento y dos cartas de poder y obligación, declarando que transcribe a la letra los tres documentos. Posteriormente, en 1908 refiere que ha hallado una tercera carta, de la cual dice que transcribe asimismo su contenido. También afirma que Oliva se dedicaba a vender ropa en las ferias y mercadillos, manifestando haber encontrado tantas pruebas documentales de ello que no transcribe ninguna, ni tampoco da referencia alguna, por no hacer demasiado extenso el escrito, según dice.

En 1905, Manuel Serrano y Sanz publicó la transcripción de los asientos de matrícula en la Universidad de Alcalá de un alcaraceño llamado Miguel Sabuco, que habría estudiado un curso de Derecho Canónico. Pensó que debió tratarse de algún pariente de la familia y no le dio mayor trascendencia al documento.

En los años 30 del pasado siglo XX, Florentino Torner tampoco aporta ningún nuevo documento, reconociendo no ser muy numerosas las noticias que de los Sabuco han llegado hasta nosotros. (...) No consta noticia de que este matrimonio haya tenido descendencia, ni de otras muchas particularidades de su vida y fortuna.

Después de Marco Hidalgo transcurrió un siglo hasta que alguien publicó nuevos documentos relevantes, y fueron Vintró & Waithe en el 2000, como fruto de su visita a España. Oliva es madrina de bautizo en 1596 y 1600, por lo cual no abandonó Alcaraz y Octavio Cuartero se equivocó en esa suposición. También aportan las amonestaciones matrimoniales de Luisa, hija de Oliva, por lo que también erraron Marco Hidalgo y Octavio Cuartero al conjeturar que Oliva no tuvo descendencia. Posteriormente, en su artículo de 2003 incorporan documentación parroquial que les conduce a sugerir que los vínculos entre Oliva y su pequeño hermanastro Miguel permanecieron fuertes, y que Oliva y su marido mantuvieron buenas relaciones con las principales familias de Alcaraz y eran socialmente y políticamente prominentes, basándose en los personajes con los que se relacionan.

Por lo que respecta a los miembros del Instituto de Estudios Albacetenses que se han ocupado del tema de la autoría, no han publicado jamás ni un solo documento inédito de la familia Sabuco, a pesar de que el Archivo Histórico Provincial se encuentra casi enfrente de la sede del I.E.A. En 1976, Domingo Henares publicó la transcripción del documento de matrícula en Alcalá de un Miguel Sabuco, procedente del Archivo Histórico Nacional de Madrid, que el investigador Serrano y Sanz ya había publicado 70 años antes en su conocida obra. Henares aseguraba que lo había descubierto él, que estaba inédito y que pertenecía al bachiller Sabuco; pero ni lo había descubierto él, ni era inédito ni perteneció al bachiller Sabuco. El también miembro del I.E.A. Aurelio Pretel (1999) ha tratado de escribir sobre la vida de la familia Sabuco, pero él no ha hallado ningún documento nuevo sobre los Sabuco, así que se limita a repetir lo poco que anteriormente otros habían publicado. Como carece de documentación, ya que Vintró & Waithe todavía no habían publicado sus descubrimientos y él no ha logrado descubrir absolutamente nada pertinente, al final de su libro Pretel reconoce que está como al principio.

En 2007, Ricardo González publica El enigma Sabuco II. Los documentos, con la reproducción de más de 200 documentos inéditos con firmas de la familia Sabuco, incluidos 5 con la firma de Oliva, como fruto de una larga y exhaustiva investigación documental. Tal cantidad de documentación arroja luz sobre los más importantes misterios relativos tanto al status de la familia Sabuco como a la publicación de la Nueva Filosofía. La transcripción y comentario de más de 100 fragmentos de estos documentos se encuentra en la obra de 2008 El enigma Sabuco I. La investigación, donde también aporta pruebas tratando de demostrar que Marco Hidalgo se inventó tres de los cuatro documentos que dijo haber descubierto, por lo que en realidad nunca existieron.

 

 

 

 

2.- EL ENTORNO FAMILIAR

 

Oliva Sabuco ocupa el quinto lugar entre los nueve hijos que el bachiller Miguel Sabuco Álvarez tuvo con su primera esposa, Francisca de Cózar. El bachiller Sabuco tuvo posteriormente otro hijo con Ana García. Cuando se publica la Nueva Filosofía, además de Oliva sobreviven el primogénito Alonso, 13 años mayor que Oliva, y dos llamados Miguel, uno que fallecerá pocos años después, hijo de Francisca, y otro 20 años menor que Oliva, hijo de Ana.

Según la partida de bautismo mencionada por Fray Estevan Pérez de Pareja en 1740  y publicada íntegra por primera vez en 1853 por José María Muñoz Ferrón,  Oliva fue bautizada en la iglesia de la Santísima Trinidad de Alcaraz el 2 de Diciembre de 1562. Tal y como consta en las amonestaciones de boda publicadas por J. Marco Hidalgo en 1900, el 18 de Diciembre de 1580 Oliva contrajo matrimonio a sus 18 años de edad con Acacio de Buedo, que ocupó varios cargos públicos en Alcaraz. Comenzó siendo caballero de la sierra, después mayordomo del alholí mayor y finalmente regidor.

La abundante documentación hallada por R. González (2007) revela que Oliva y  Acacio disfrutaron de una excelente posición económica, como lo prueba la sustanciosa dote otorgada a los hijos, la existencia de mozas de servicio, la elevada cantidad con que resulta abonado Acacio por un escribano y el elevado montante de las operaciones que realiza, sobre todo en arrendamiento de impuestos, industria maderera y ganadería caprina.

En un documento de 1609, publicado por R. González (2007), que fue otorgado por Acacio de Buedo y Doña Luisa de Oliva, relativo a las nupcias de su hija Francisca, consta que tienen además otros tres hijos.

Aunque los estudios académicos oficiales estaban prohibidos a las mujeres, Oliva Sabuco es una de estas muchachas en las que se dan las circunstancias familiares favorables para el acceso a la formación intelectual, como ocurrió también con Luisa de Medrano, Beatriz Galindo, Juana Contretas Isabel de Vergara, Luisa Sigea de Velasco, Juliana Morell, Rosario Cepeda y Mayo, Sor Juana Inés de la Cruz, etc. Algunos afirman que su padre, el bachiller Sabuco desarrolló diversos cargos municipales, pero según Vintró & Waithe (2000) se le han atribuido cargos y puestos ajenos, en un afán desorientado de exaltación de su figura.

Como han puesto de relieve diversos autores/as, el padrino de Oliva es el Doctor Heredia y sus dos madrinas son esposas de licenciados universitarios, de manera que la joven Oliva se mueve en el círculo de la élite cultural alcaraceña. Puede tener varias bibliotecas particulares a su disposición, incluida una de Medicina, la del Doctor Heredia, que la iniciaría en sus conocimientos médicos, hasta que falleció en 1578. También en esa época de juventud de Oliva había llegado a Alcaraz, procedente de Villanueva de los Infantes, el profesor Simón Abril, una eminencia en autores clásicos latinos y griegos, traductor de Aristóteles, que después se marchó de Alcaraz al ser nombrado profesor en la Universidad de Zaragoza, siendo sustituido por el licenciado Molina. Precisamente los clásicos griegos y latinos son la otra faceta en la que Oliva demuestra sus conocimientos.

En cuanto a la fecha de defunción, se ignora tanto la de Oliva como la de Acacio. Los últimos documentos que llevan sus firmas están datados en 1609 en el caso de Oliva y en 1624 en el de Acacio, publicados por R. González (2007).  

M. C. Vintró & M. E. Waithe (2000) postulan que Oliva sigue viva en 1629, en base a aparecer citada en el documento de amonestaciones matrimoniales de su hija Luisa, lo que da pie a las autoras norteamericanas para afirmar que Acacio y Oliva están presentes en esa fecha. Por el contrario, R. González (2008) puntualiza que en el documento tan sólo aparecen mencionados los nombres de Acacio y Oliva, sin que se especifique que están presentes, y también aparece igualmente mencionado el nombre del padre del novio, Miguel Sabuco de Peñarrubia, que según un documento hallado por el propio González llevaba ya fallecido más de 20 años, por lo cual el documento de amonestaciones de boda no probaría que Oliva estuviese con vida.

R. Romero (2008) se refiere a este documento de amonestaciones de boda afirmando erróneamente que en él se ha hallado su firma [de Oliva], pero se trata de un lapsus porque en absoluto aparece dicha firma ni de ninguna otra persona, pues sólo es un anuncio parroquial de boda.  Las únicas firmas de Oliva que hasta ahora se conocen son las cinco que figuran en sendos documentos de escribano, descubiertos y publicados por R. González en 2007.

 

 

 

 

3.- LA OBRA NUEVA FILOSOFÍA DE LA NATURALEZA DEL HOMBRE

 

3.1.- Los preliminares de la obra

En aquella época, los libros debían cumplir una serie de estrictos requisitos legales, impuestos por la Pragmática-sanción de Felipe II y en su nombre la princesa Dª Juana sobre la impresión de libros, promulgada en 1558. Estos requisitos quedaban obligatoriamente plasmados en los preliminares, esto es, las primeras páginas del libro que anteceden al contenido doctrinal propiamente dicho.

La portada lleva en la parte superior el título completo y el nombre de la autora: Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre, no conocida ni alcançada de los grandes filosofos antiguos: la qual mejora la vida y salud humana. Compuesta por doña Oliva Sabuco.

En el centro un escudo, y debajo: Con privilegio. En Madrid, por P. Madrigal. M.D.LXXXVII.

En el reverso, aparece la palabra Sabuco seguida de una rúbrica, algo infrecuente que puede considerarse como la firma o logotipo del autor. Esta firma Sabuco es idéntica a la firma de Oliva Sabuco que aparece en un documento notarial descubierto por Ricardo González y publicado en 2007 en El enigma Sabuco II: los documentos.

En la primera edición de la Nueva Filosofía, después del índice se encuentra la tasa , que consistía en la fijación del límite del precio de venta al público del libro, para evitar precios abusivos:

Yo Christoval de Leon, escrivano de camara del Rey nuestro Señor de los que residen en el su consejo, doy fe, que aviendose visto por los señores del un libro intitulado, Nueva filosofia, compuesto por doña Oliva Sabuco, que con su licencia la susodicha hizo imprimir, tassaron cada pliego de los del dicho libro en papel a tres maravedis. (...)  y de pedimiento de la parte de la dicha doña Oliva, di esta fe, que es fecha en la villa de Madrid, a doze dias del mes de Ebrero, de mil y quinientos y ochenta y siete años.

Christoval de Leon.

A continuación, aparece la reproducción del privilegio de impresión, que el rey Felipe II otorga a Oliva por tiempo de diez años y para todos los reinos:

EL REY

Por Quanto por parte de vos Oliva Sabuco de Nantes, vezina de la ciudad de Alcaraz, nos fue fecha relacion, diziendo que vos aviades compuesto un libro intitulado, Nueva filosofia, medicina y vera filosofia: en lo qual aviades puesto mucho trabajo, y nos pedistes y suplicastes os mandassemos conceder privilegio (...) vos damos licencia y facultad, para que por tiempo de diez años primeros siguientes, que corren y se cuentan desde el dia de la data della, podays imprimir y vender el dicho libro (...) Y mandamos que durante el dicho tiempo persona alguna sin vuestra licencia no le puedan imprimir (...). Fecha en san Lorenzo a veynte y tres dias del mes de Iulio, de mil y quinientos y ochenta y seys años.

YO EL REY.

Por mandado de su Magestad.

Juan Vazquez.

El siguiente elemento que aparece en los preliminares es el prólogo al lector: ... te pido que no juzgues deste libro hasta que ayas visto y entendido su justicia passandolo y percibiendolo todo: entonces pido tu parecer, y no antes.

En el reverso del prólogo al lector, se encuentran dos sonetos en alabança del Autor y de la Obra, compuestos por el licenciado Juan de Sotomayor, vezino de la ciudad de Alcaraz. El primero de ellos es el siguiente:

Oliva de virtud y de belleza

Con ingenio y saber hermoseada,

Oliva do la ciencia esta cifrada

Con gracia de la suma eterna alteza:

Oliva de los pies a la cabeça

De mil divinos dones adornada,

Oliva para siempre eternizada

Has dexado tu fama y tu grandeza.

La Oliva en la ceniza convertida

y puesta en la cabeça nos predica

Que de ceniza somos y seremos:

Mas otra Oliva bella esclarecida

En su libro nos muestra y sinifica

Secretos que los hombres no sabemos.

 

Siguen a las poesías la fe de erratas, fechada en Madrid, a 19 de enero de 1587, y después la dedicatoria:  Va dedicada esta Nueva Filosofia al Rey Don Felipe nuestro señor, segundo deste nombre.

Tempore Regis sapientis virtus, non coeca fortuna dominatur [1].

 

3.2.- Las cartas de Oliva incluidas en los preliminares

Se hallan publicadas en los preliminares dos cartas de Oliva. Una es la Carta dedicatoria, al Rey nuestro Señor, de ocho páginas. Comienza con la frase Una humilde sierva y vasalla, hincadas las rodillas en ausencia, pues no puede en presencia, osa hablar[2]. Para este atrevimiento, se apoya en la tradicional norma de caballerosidad según la cual los señores y caballeros trataban siempre de favorecer a las mujeres: Diome esta osadia y atrevimiento aquella ley antigua de alta cavalleria: a la qual los grandes señores y cavalleros de alta prosapia de su libre y espontanea voluntad, se quisieron atar y obligar, que fue favorecer siempre a las mugeres en sus aventuras[3].

Recuerda el relato de Plinio sobre el episodio de Getulia[4], la cual, huyendo del cautiverio a través de una montaña infestada de leones, vio que los felinos tuvieron clemencia con ella por ser mujer y hablar humildemente. Seguidamente realiza un doble símil, comparando primero a Felipe II y un león, y después a la edición del libro con el alumbramiento de un hijo, ensalzando su propia obra: Pues asi yo con este atrevimiento y osadia, oso offrecer y dedicar este mi libro a V. C. M., y pedir el favor del gran leon rey y señor de los hombres, y pedir el amparo y sombra de las Aquilinas alas de V. C. M. debaxo de las quales pongo este mi hijo que yo he engendrado. Y reciba V. M. este servicio de una mujer, que pienso es mayor en calidad que quantos han hecho los hombres, vassallos o señores que han desseado servir a V. M. Y aunque la Cesarea y catolica Magestad tenga dedicados muchos libros de hombres, alomenos de mugeres pocos y raros, y ninguno desta materia (ff 1 v-2r).

Reconoce que nunca estudió Medicina: no acordandome yo de medicina porque nunca la estudie, pero resulta muy clara y evidentemente, como resulta la luz del sol, estar errada la medicina antigua que se lee y estudia en sus fundamentos principales (f. 3r.). Finaliza suplicando protección del Rey contra los plagiadores, pues advierte que ella ha divulgado anteriormente algunas de sus teorías y alguien podría haber intentado apropiárselas, o intentarlo en el futuro, como la corneja vestida de plumas agenas (f. 4v). Considera su libro como diferente, más alto, mejor y de más fruto que otros muchos, despidiéndose esta humilde sierva (f. 4v) del Rey, besando sus reales manos y deseándole prosperidad, salud, gracia y eterna gloria.

La otra misiva de Oliva incluida en los preliminares es la Carta de amparo contra los plagiadores del libro, dirigida al Ilustrísimo Señor D. Francisco Zapata, Conde de Barajas, Presidente de Castilla y del Consejo de Estado de su Majestad. La humilde sierva Doña Oliva Sabuco considera que el Ilmo. Sr. Zapata tiene en común con ella el empeño por mejorar el mundo y sus repúblicas de las muchas y grandes faltas que existen. Le encomienda esta obra, poniendo de relieve que dos grandes errores traen perdido al mundo: estar errada e ignorada la naturaleza humana, lo cual provoca que esté también errada la Medicina. Este error tiene su origen en la Filosofía antigua, pues gran parte de ella está equivocada. Por tanto, lo que se lee en las escuelas no es cierto y trae engañado y equivocado a todo el mundo, con la consecuencia de muy grandes daños. Por ello solicita al Rey, y al Conde en su nombre, que le conceda el favor de juntar un congreso de sabios en el que ella probará y dará evidencias de cómo el mundo está engañado y se puede mejorar, tanto en lo concerniente a la política como al saber, la salud y la vida humanas. La verdadera Filosofía y la verdadera Medicina se contienen en este libro, que pone junto con ella misma al amparo del Conde en cuanto representante del Rey. Se muestra modesta estimando que se siente indigna de tal favor, pero considera que puede merecer la ayuda y el amparo del Conde para dar luz de la verdad al mundo y que las generaciones futuras puedan gozar de su filosofía y la alegría y el contento que contiene, al contrario de la oscuridad y el tormento que los falsos principios de la Medicina causaron en el pasado.

 

  

3.3.- El contenido científico y filosófico

Tras los preliminares, se desarrolla el contenido doctrinal, comenzando por el tratado que lleva por título Coloquio del conocimiento de si mismo, en el qual hablan tres pastores Filosofos en vida solitaria, nombrados Antonio, Veronio, Rodonio (f. 5r.). Antonio representa a Oliva, es el erudito por medio del cual muestra su pensamiento, mientras que los otros dos se suelen limitar a formularle preguntas a Antonio, que adopta un papel similar al de Sócrates en los diálogos platónicos: los demás le preguntan y él va exponiendo la doctrina.

Continúan los tres pastores en el Coloquio en que se trata la compostura del mundo como está, de temática cosmológica, en el Coloquio de las cosas que mejoran este mundo y sus repúblicas, de tipo ético-político, y también en el Coloquio de auxilios o remedios de la verdadera Medicina. Después, los cuatro interlocutores quedan reducidos a dos, el Doctor médico y el pastor Antonio, que intervienen en los Diálogos de la verdadera Medicina y verdadera Filosofía oculta a los antiguos, así como también en los últimos diálogos de contenido médico, redactados en Latín, que más bien son monólogos de Antonio.

Oliva pretende la renovación de la Medicina y Psicología, atacando a la concepción tradicional de Aristóteles y Galeno, considerando que está errada y debe ser abandonada.

La alcaraceña es descubridora de la sustancia neurotransmisora, que denominó chilo, o xugo blanco (f.143v.), y los ilustres científicos posteriores que la plagiaron llamaron succo nerveo. Con ello se muestra como una gran adelantada a su tiempo, puesto que Descartes —tres décadas posterior a ella— todavía confiaba esta función transmisora a los denominados espíritus animales, que obraban a través de la glándula pineal.

Establece también la primacía orgánica del cerebro, en vez de los testículos como se pensaba siguiendo a Galeno. El ser humano es como un árbol invertido, en el que la raíz principal es el cerebro, que rige el microcosmos humano al igual que Dios gobierna el macrocosmos universal.

La propuesta de la Nueva Filosofía acerca de la naturaleza humana tiene uno de sus pilares fundamentales en la interacción psicofísica, por la cual las afecciones del espíritu influyen en el cuerpo humano. Hay afectos que llegan a provocar enfermedades en el organismo, incluso la muerte si son desmesurados, como el enojo, la tristeza, los celos, la pereza, el odio vengativo, la desesperanza de bien y el miedo. Otros hay que, por el contrario, proporcionan vida saludable, como la alegría, amistad, esperanza de bien, eutrapelia o moderación en las diversiones y la agradable conversación. Entre los antídotos contra los malos afectos recomienda deleitarse con la música, disponer de ocio, disfrutar de la naturaleza, gozar de la conversación con las amistades, rodearse de aromas agradables y alegrar la vista con la hermosura.

Otro componente fundamental de la Filosofía y la Ciencia de Oliva Sabuco, que se halla de plena actualidad, radica en su valoración acerca del psiquismo animal. Lejos de basarse exclusivamente en un rudo instinto, los animales mantienen en común con los humanos una cierta vida afectiva dependiente de las emociones y sentimientos.

En el diálogo de contenido ético-político llamado Tratado de las cosas que mejoran las repúblicas, concede gran importancia al conocimiento de la naturaleza humana para el ejercicio de la política, a la vez que se muestra consciente de que sus teorías son muy avanzadas para aquella época, tal y como advierte al Rey en su carta.

 

 

3.4.- Ediciones de la Nueva Filosofía

Tras la primera edición de 1587 y debido a su éxito, al año siguiente se hizo una segunda edición en la misma imprenta de Pedro Madrigal, y posiblemente otra pirateada, sin datos del impresor. A lo largo de la Historia, se han publicado varias ediciones íntegras de la Nueva Filosofía, en todas ellas figurando como autora Oliva Sabuco y reproduciendo el contenido de los preliminares. Además de éstas ya mencionadas, existen también las de Braga (Portugal) en 1622, Madrid de 1728, edición en portugués de Lisboa en 1734, Madrid en 1888, y edición en inglés, Illinois (EE.UU.) en 2007. Hay también otras diversas ediciones más o menos incompletas.

 


[1]  La virtud del rey sabio se domina con el tiempo, no con la ciega fortuna.

[2] Sabuco, O.- Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre..., Imprenta de Pedro Madrigal, Madrid 1587, f. 1r.

[3] Ibidem, f.1r.

[4] Tomado de Plinio, l.8, cap 16, cit en Sabuco, O (1587), fol. 1 v.